El conector Rosario–Victoria es una obra que se cuenta sola: 60 kilómetros de puente y terraplenes sobre el humedal del Paraná, inaugurados en 2003, que convirtieron en vecinas a dos ciudades que se miraban de lejos desde siempre. Para esta revista es, además, el experimento regulatorio más didáctico del país.
En una punta, Rosario: el piso de juego más grande de la Argentina bajo concesión privada santafesina, formato casino-hotel metropolitano. En la otra, Victoria: la primera escala del modelo entrerriano, con su casino-hotel de escala balnearia. Una hora de auto, dos provincias, dos filosofías del mismo rubro — y la misma puerta de 18+ con DNI en ambas orillas.
El cruce mismo tiene su regla: el humedal al atardecer es un espectáculo, pero se mira desde las costaneras — el conector es ruta de dos manos con viento de agua, y se maneja de día. La revista recomienda el orden clásico: cruzar a media tarde, atardecer en la orilla de llegada, velada donde toque dormir.